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martes, 31 de diciembre de 2024

Crean gemelos digitales para tratar cáncer

Crean gemelos digitales para tratar cáncer

La técnica permitirá ensayar con anticipación los tratamientos para saber su resultado y así mejorar las dosis o el tiempo.

Un equipo de científicos, liderado por Uzma Asghar, ha desarrollado gemelos digitales para predecir cómo responderá un paciente a tratamientos contra el cáncer. Esta tecnología, llamada FarrSight-Twin, utiliza algoritmos avanzados, inspirados en los que se emplean para descubrir agujeros negros, para recrear virtualmente el cáncer de un paciente basándose en datos biológicos y moleculares. Esto permite optimizar dosis y terapias con mayor precisión.

La herramienta se presentó en el 36º Simposio EORTC-NCI-AACR sobre dianas moleculares y terapias contra el cáncer en Barcelona, España. Permite realizar ensayos clínicos virtuales antes de probar tratamientos en pacientes reales, y también puede usarse como complemento en ensayos clínicos tradicionales, reduciendo riesgos y aumentando la precisión de los resultados. Según Asghar, este enfoque podría ahorrar recursos y acelerar el desarrollo de nuevas terapias.

En los ensayos realizados, FarrSight-Twin predijo con exactitud los resultados clínicos y demostró que los pacientes que recibieron el tratamiento sugerido por su gemelo digital tuvieron una mayor tasa de respuesta (75%) comparada con otros tratamientos (53,5%). Los estudios incluyeron cánceres de mama, páncreas y ovario.



Este avance podría transformar la oncología al ofrecer tratamientos más personalizados y efectivos, y representa un gran paso hacia una medicina más precisa y segura.

Fuentes: https://www.larazon.es/tecnologia/crean-gemelos-digitales-tratar-cancer_20241025671ac36d2914190001e08dc6.html, https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-crean-gemelos-digitales-pacientes-cancer-predecir-respuesta-tratamientos-20241106070250.html 

Carmen Pastrana Moreno



sábado, 5 de diciembre de 2020

¿Es la bioimpresión 3D el futuro de la medicina a medida?


La bioimpresión 3D se ha convertido rápidamente en uno de los segmentos líderes de la industria de la impresión 3D en términos de innovación. Hasta hace poco, el mercado se centraba principalmente en América del Norte, sin embargo, muchas empresas, laboratorios y universidades de todo el mundo también están explorando este campo. Gracias a las técnicas de impresión 3D, las células y los biomateriales se pueden combinar y depositar capa por capa para crear desarrollos biomédicos que tienen las mismas propiedades que los tejidos vivos. Durante este proceso, se pueden usar varios bioenlaces para crear estas estructuras similares a tejidos, que tienen aplicaciones en los campos de la ingeniería médica y de tejidos. Por supuesto, es más que sabido que la meta de todos estos desarrollos es bioimprimir con éxito un órgano humano completamente funcional.

Si bien esta tecnología se considera el futuro de la medicina, todavía hay muchas incógnitas asociadas a este proceso de impresión. A continuación, exploraremos este tema y algunas de las preguntas recurrentes que las personas tienen sobre la bioimpresión. Además, también exploraremos los diferentes procesos de impresión asociados con esta tecnología.

bioimpresión

Créditos: Fluid Form

Es un hecho conocido que la demanda de trasplantes continúa aumentando cada año. Solo en la Unión Europea con 28 países miembros, hay 87,000 personas en la lista de espera de trasplantes en 2018, y tan solo 10, 500 recibieron un órgano. Dado que cada año la cantidad de personas en la lista de espera continúa siendo mucho mayor que la cantidad de donantes y trasplantes, la solución parece ser apuntar hacía a la bioimpresión 3D. Un avance esperanzador marcó el campo de la medicina en abril de este año. Un equipo de investigadores de la Universidad de Tel-Aviv (TAU) imprimió con éxito un corazón en 3D usando células humanas. Este corazón coincidía completamente con las propiedades inmunológicas, celulares y anatómicas de un paciente humano. Aunque  aún el tamaño del corazón era de un conejo, pero su complejidad fue un hito en la medicina: «La gente ha logrado imprimir en 3D la estructura de un corazón en el pasado, pero no con células o con vasos sanguíneos. Nuestros resultados demuestran el potencial de nuestro enfoque para la ingeniería de reemplazo de tejidos y órganos personalizado en el futuro «, explicó el profesor Tal Dvir, quien dirigió la investigación en este estudio.

corazón bioimpreso

Corazón bioimpreso en 3D por la investigadores israelíes.

Los inicios de la bioimpresión

El primer desarrollo de la bioimpresión data de 1988 cuando el Dr. Robert J. Klebe, de la Universidad de Texas, presentó su proceso Cytoscribing, un método de microposicionamiento de células para crear tejidos sintéticos en 2 o 3D usando un impresora de inyección de tinta clásica. Como resultado de esta investigación, el profesor Anthony Atala de la Universidad de Wake Forest creó el primer órgano en 2002 gracias a la bioimpresión, un riñón a pequeña escala. En 2010, nació el primer laboratorio especializado en impresión 3D: Organovo, que comenzó a trabajar rápidamente con los desarrolladores de Invetech para crear una de las primeras bioimpresoras del mercado, la NovoGen MMX. Organovo se ha posicionado como uno de los líderes en la industria y continúa trabajando en el desarrollo de tejido óseo después de injertar con éxito tejido hepático. También podemos mencionar a la compañía BIOLIFE4D, que fue capaz de imprimir en 3D un corazón humano en miniatura, el primero en los Estados Unidos. Esperamos que más compañías y grupos de investigación puedan lograr este objetivo en los próximos meses.

riñón bioimpreso

Primero riñón bioimpreso en 3D por la Universidad Wake Forest.

Uno de los mayores desafíos es el alto costo de los desarrollos y la falta de conocimiento que aún existe. Sin embargo, están comenzando a surgir nuevas técnicas para aumentar las posibilidades de éxito de la bioimpresión 3D, y se dividen en 5 categorías diferentes que exploraremos a continuación:

Bioimpresión de inyección de tinta

Esta tecnología se basa en el proceso común de impresión por inyección de tinta. Actualmente, las impresoras 3D con tecnología FDM se modifican para lograr el mismo proceso desde una perspectiva biológica. Consiste en un proceso en el que se depositan capas de biotintas (también llamados biomateriales) sobre un sustrato de hidrogel o placas de cultivo. Esta tecnología puede clasificarse en dos métodos principales: térmicos y piezoeléctricos.

La tecnología térmica utiliza un sistema de calefacción que crea burbujas de aire, se derrumban y proporcionan presión para expulsar las gotas de biotinta. En contraste, la tecnología piezoeléctrica, no utiliza calor para crear la presión necesaria, utiliza la carga eléctrica que se acumula en un material sólido, en este caso una cerámica piezoeléctrica policristalina que está en cada boquilla de impresión. Sin embargo, esta última tecnología puede causar daños a la membrana celular si se utiliza con demasiada frecuencia.

Bioimpresión 3D

Técnica de bioimpresión de tinta.

Los científicos han hecho grandes avances en el patrón de moléculas, células y órganos con la impresión de inyección de tinta. Moléculas como el ADN se han duplicado con éxito, lo que facilita el estudio de los problemas de cáncer y su tratamiento. Células que ayudan al cáncer de mama también puede ser impresas y conservar sus funciones, con buenas perspectivas para la creación de estructuras de tejidos vivos.

Organovo utiliza la impresión por inyección de tinta para crear tejidos humanos funcionales. Específicamente, están interesados ​​en reproducir tejido del hígado humano. Lo que Organovo intenta hacer es repare alguna parte dañada del hígado del paciente mediante la implantación del tejido, esta solución prolongaría la vida del órgano hasta que el paciente sea elegible para un trasplante.


https://www.3dnatives.com/es/bioimpresion-futuro-medicina-180520172/


viernes, 14 de octubre de 2016

“OCTOBOT” El primer robot blando controlado por fluidos y producido por impresión 3D.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard ha fabricado el primer robot totalmente autónomo sin presencia de cables ni sistema de control electrónico y de material blando, todo ello controlado únicamente por microfluidos. 




Ilustración del Octobot realizado por R Truby, M Wehner, l Sanders y la Universidad de Harvard.

Este pequeño robot producido por impresión 3D, este ingenio con forma de pulpo y apodado Octobot, podría allanar el camino para una nueva generación de máquinas autónomas fabricadas en materiales completamente blandos y que interactúen de forma distinta con los seres humanos. Los resultados del trabajo se publicaron en la revista Nature.

Tal y como narra el equipo investigador, la mayor dificultad que tuvieron, fue la de sustituir los componentes rígidos por sistemas blandos que resultasen similares y después juntarlos todos. “Nuestra investigación demuestra que si se pueden fabricar los componentes de un robot simple con materiales blandos, también se pueden hacer para diseños más complejos”, explica Robert Wood, uno de los directores del proyecto.

Otra dificultad añadida tal y como explica Sinc Ryan Truby, científico del Wyss Institute for Biologically Inspired Engineering de Harvard y uno de los autores, “muchos grupos de investigación de todo el mundo están interesados en la creación de robots hechos de materiales blandos, pero estos sistemas todavía requerían fuentes de energía y electrónica convencionales que dificultaban su desarrollo y sus posibles aplicaciones”.

Además añade Sinc Ryan Truby que resolvieron este reto “mediante el uso combinado de un combustible peróxido de hidrógeno y un circuito lógico de microfluidos, que permitió hacer un robot blando autónomo sin necesidad de recurrir a las fuentes de energía ni a los sistemas electrónicos típicos”. De tal forma que, el octobot, similar a un pulpo, tiene una base neumática, es decir, que es alimentado por gas a presión. Una reacción en el interior del robot transforma una pequeña cantidad de combustible líquido (peróxido de hidrógeno) en una gran cantidad de gas, que desemboca en los brazos del robot y los infla como un globo.

Esquema ilustrativo de las partes del Octobot.


Ilustración que muestra la distribución de las válvulas de retención y conmutación en el sistema.



Ilustración que muestra en la parte superior los elementos principales que permite el funcionamiento del Octobot y en la parte inferior una analogía con un esquema eléctrico.



Video del funcionamiento del Octobot.

El ingeniero indica que en la fabricación de Octobot se ha usado una mezcla de litografía blanda, piezas de fundición, y una nueva técnica de impresión 3D embebida llamada EMB3D.

“En total –añade– hemos utilizado tres tipos diferentes de materiales para hacer el robot: PDMS, un caucho de silicona común; un gel al que llamamos ’tinta fugitiva’, usada para imprimir las redes actuadoras del dispositivo, y reservorios de combustible. También hemos incluido una tinta catalítica que transporta partículas de platino que se convierten en catalizadores para la descomposición de combustible”.

La actual versión de Octobot tiene una autonomía de 10 minutos. “Sin embargo, nuestra estrategia de diseño nos permitirá en el futuro que estos robots funcionen con duraciones mucho más amplias, prácticamente del tiempo que se desee”.

Respecto a las aplicaciones, Truby destaca que este tipo de robots blandos son más seguros y adecuados en aplicaciones que incluyan una interfaz entre máquinas y humanos. "Podrán ser usados en biomedicina y en tecnología wearable".