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martes, 20 de mayo de 2014

El hombre que quiere curar el cáncer imprimiendo virus

Andrew Hessel es un hombre ambicioso, especializado en microbiología y genética, ha trabajado continuamente en la vanguardia de la genómica para leer y comprender cuestiones bacterianas, humanas y de otro tipo.



Se propone curar el cáncer antes que las grandes empresas farmacéuticas: detectando primero virus capaces de matar sólo las células tumorales y fabricarlos después artificialmente en un laboratorio con la ayuda de una impresora 3D. «Se llaman virus oncolíticos y los científicos experimentan con ellos desde hace décadas», explica.

«Son patógenos muy débiles que infectan las células cancerosas y dejan intactas las células sanas. Algunas empresas empiezan a aprovecharlos con éxito en algunos ensayos clínicos. Lo que nadie ha logrado es diseñar esos virus en un ordenador y fabricarlos a la medida de cada paciente». 

Hessel apuesta por la biología sintética, cree que la tecnología biológica con el tiempo se impondrá como motor económico y factor de cambio social.

Las técnicas actuales, la naturaleza de la quimioterapia, mata por igual a las células sanas y a las cancerosas y provoca en el enfermo un sinfín de efectos secundarios. «Es como arrojar una bomba nuclear sobre Nueva York para acabar con una banda de delincuentes», explica Hessel. «Estoy seguro de que podemos dar con un método mejor».

Lanzar al mercado nuevos fármacos es un proceso tortuoso que requiere décadas de ensayos clínicos y el visto bueno de las autoridades. Por eso Hessel no aspira a comercializar medicinas, sino a diseñar soluciones concebidas a la medida de cada paciente con la ayuda de los avances de la ingeniería genética y del poder creciente de la computación. 

A continuación se pueden ver virus fabricados por Andrew Hessel en su laboratorio con AUTODESK.


«Primero extraeríamos una muestra de las células tumorales de una persona y después adaptaríamos los virus hasta desarrollar una terapia capaz de eliminarlas de un modo seguro», explica. «Sólo entonces inocularíamos los virus en esa persona. Al principio el tratamiento será gratuito para aquellos enfermos que quieran someterse a él. Pero mi objetivo es crear un modelo de suscripción en el que el cliente pague una pequeña cuota anual a cambio de tener acceso a la terapia cuando le detecten un tumor».

Hessel dirige el departamento de nanotecnología de la empresa californiana Autodesk. Puede observarse a continuación la impresora 3D para fabricar virus:


El objetivo de Hessel es atraer a jóvenes científicos que han empezado a experimentar con la ingeniería genética y que forman una especie de comunidad global.

Unos 600 inversores apoyan por ahora el proyecto de Hessel, que asegura que diseñar los virus que necesita para curar el cáncer apenas cuesta unos 730 euros y que será cada vez más barato y más sencillo por el poderío creciente de los ordenadores, que se duplica cada 18 meses según las premisas de la Ley de Moore. 

El científico está seguro de que sus ideas dinamitarán el modelo de negocio de las farmacéuticas y ayudarán a curar tumores mortíferos.

lunes, 14 de abril de 2014

Casco invisible para ciclistas.

Es bien sabido que el casco puede salvar la vida en caso de accidente, pero es innegable que muchos ciclistas urbanos no lo utilizan porque les resulta incómodo o por una mera cuestión estética.

Dos estudiantes suecas de diseño, Anna Haupt y Terese Alstin, han encontrado una curiosa solución al problema: Hövding. Se trata de un casco invisible para ciclistas que solo aparece cuando se necesita, en caso de accidente.

Pero, ¿cómo funciona? Muy sencillo, escondiendo un airbag en una bufanda provista de acelerómetros y giroscopios que evalúan cuando ha de ser disparado.




Para conocer qué movimientos deben detectar estos sensores estudiaron durante siete años los valores que deben sugerir a estos dispositivos su activación.

Para la forma que tiene el airbag una vez extendido consultaron con especialistas en traumatismos craneales cuyo trabajo se ha basado en los relacionados con accidentes de bicicleta.

La activación de este casco fabricado en nylon se realiza en milésimas de segundo y la protección es similar a la que ofrece un casco de tipo jet.


Pero como a todo invento revolucionario le salen problemas, y sobre todo uno: el precio, 399 euros por este dispositivo se antoja algo caro. Además, el casco ha de ser cargado periodicamente para su correcto funcionamiento.

La originalidad, la estética y lo novedoso tienen un precio y más cuando se trata de nuestra seguridad.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Filamentos elásticos con impresora 3D

El ABS y el PLA son los dos materiales más utilizados en la impresión 3d personal. Son plásticos estables a los cuales los extrusores están adaptados y que permiten imprimir perfectamente, sin efectos secundarios como un atasco de extrusor, cuando su calidad es buena.
Existen otros tipos de filamentos como el Nylon, el LAYWOO o el Laybrick, pero son materiales experimentales.

Ahora llega un nuevo filamento, un PLA flexible. Se utiliza de la misma manera que los otros tipos de PLA, aunque su punto de fusión y de extrusión es más bajo. El resultado obtenido es un objeto impreso que tiene la propiedad de ser elástico. Esta elasticidad conviene para objetos que se llevan y se tienen que adaptar a un tamaño (accesorios o joyería por ejemplo), elementos mecánicos o arquitectónicos que soportan fuerzas, prototipos que requieren flexibilidad, etc.






En las imagenes vemos un filamento elástico desarrollado por Ignacio García de 29 años, diseñador industrial que le ha dado el nombre de FilaFLEX.

Este nuevo filamento es, explica Ignacio, resultado de una mezcla de materiales, “una alquimia” cuya composición guarda en secreto y que cuenta con clientes nacionales e internacionales, sobre todo de EE.UU.



Además, Ignacio, también ha desarrollado una nueva impresora 3D de gran tamaño y de bajo coste para competir con las actuales que, con similares características, rondan los 4.000 Euros: “Es una impresora de batalla, pensada tanto para el usuario final como para el campo industrial. Es de dimensiones grandes, y permite imprimir productos de hasta 45x45x45 centímetros. Se podría imprimir, por ejemplo, un casco de moto. Y la principal ventaja es el precio, es una impresora de bajo coste, que se pondrá a la venta por unos 1.500 Euros”, acalara este diseñador industria.