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martes, 20 de mayo de 2014


Google Glass: crean un biosensor para monitorizar tu salud en tiempo real

TICBEAT.COM 
Google Glass: crean un biosensor para monitorizar tu salud en tiempo real

Día 20/05/2014 - 11.36h

La empresa española Zerintia desarrolla un sistema para este dispositivo que permite, entre otras cosas, registrar las pulsaciones vitales de la persona

 

Google Glass: crean un biosensor para monitorizar tu salud en tiempo real

Cada vez surgen más tecnologías creadas para funcionar en conjunto con los dispositivos «wearables» o ponibles, en especial para las populares Google Glass, cuya última versión, aún en beta, ya está disponible en EE.UU. Este es el caso de la última propuesta de Zerintia Technologies, empresa española de base tecnológica con sede también en Miami, que ha creado Gealz, un biosensor para el dispositivo de realidad aumentada que permite monitorizar en tiempo real las pulsaciones vitales de la persona que lleva puestas las gafas, así como registrar la temperatura ambiental y la disposición de un altavoz.
Este aparato está creado sobre todo para el uso deportivo y profesional, campos en los que, gracias a la conexión con Google Glass a través de un puerto USB que está en contacto con la vena temporal superficial, se podrá aumentar el rendimiento de cada persona. El rozamiento del aparato con la vena es lo que hace que se pueda medir las constantes del usuario, lo que posibilita que este nuevo «wearable» (vestible) transmita el estado de salud.
Además de Gealz, Zerintia también cuenta con una aplicación para deportistas, específicamente para corredores, que se integrará con las funciones del biosensor. Esta «app» se llama Running Coach y permite controlar entrenamientos y calorías consumidas, al tiempo que propone retos y carreras contra rivales virtuales.
Pedro Diezma, fundador de Zerintia Technologies, explica la funcionalidad del biosensor de la siguiente forma: «El objetivo que persigue Gealz es conseguir, por un lado, un incremento en la seguridad del trabajo, y mejoras en el rendimiento en actividades deportivas de todo tipo. Para ello, permite un control a tiempo real del estado de salud del usuario de las gafas inteligentes al tiempo que registra los datos obtenidos para generar un historial».
Zerintia ve en los «wearables» una gran posibilidad de futuro, por ello sus responsables han decidido centrarse en este tipo de tecnología y en sus aplicaciones asociadas. «El siguiente paso de la evolución tecnológica en la senda hacia el mundo del futuro pasa por unir la tecnología a nosotros para manejarla de forma natural. Por eso es necesario beneficiarnos plenamente de las ventajas que están brindando estas nuevas tecnologías, en nuestro día a día, pero también en empresas y organizaciones», explica.

El de la tecnología vestible es un nicho de mercado más que atractivo. Según estimaciones de diferentes agencias norteamericanas, el valor del mercado de la llamada «weareable» computing podría alcanzar los 12.000 millones de dólares en el año 2018, lo que supondría multiplicar por tres el valor actual, llegando a un número de ventas de 485 millones de unidades en todo el mundo.

jueves, 24 de abril de 2014


“Es posible conducir un coche con el cerebro”

El inventor ha creado un vehículo autónomo que ya circula en Berlín.

 

Rojas: “Cuando te toca la lotería contratas un chófer”. /SANTI BURGOS
Raúl Rojas (México D. F., 1955) llega a la entrevista con su último invento literalmente bajo el brazo, el brain driver, “un aparato para controlar una máquina con el cerebro”. Viene directamente desde el aeropuerto, de Berlín, e intuye que le pediremos que pose con su creación. “Ya lo imaginaba... aunque yo tengo mucho pelo y le luce más a los calvos”, bromea Rojas, experto en inteligencia artificial y robótica.
Apenas pasará 24 horas en España y no tiene un minuto libre: todos quieren conocer el ingenio que ha diseñado. “Es un aparato con sensores que, en contacto con la piel de la cabeza, puede interpretar las ondas cerebrales y puede mover, por ejemplo, un automóvil o una silla de ruedas”, explica, mientras toma el único sorbo de agua que probará durante todo el encuentro. Tiene muchas cosas que contar y poco tiempo.
Según Rojas, “concentrarse en imágenes produce ondas cerebrales distintas que concentrarse en palabras”, diferencias también perceptibles si “uno piensa en la pierna derecha o en la pierna izquierda”. “Lo que hemos hecho es programar una máquina para que interprete esos patrones de pensamiento”, dice con tanta naturalidad que parece que cualquiera sería capaz de inventar algo similar.
El brain driver tiene cuatro comandos: uno para acelerar, otro para frenar y otros dos para ir a la izquierda y a la derecha, “Por eso es posible conducir un coche con el cerebro”, afirma Rojas. Lo que no es posible es estrellarse. Ni aunque el conductor lo pensara. Según el inventor, “el vehículo tiene un mapa de la ciudad, sabe dónde está la calle y circula por ella como si fuera un tubo”.
El aparato funciona, “aunque requiere entrenamiento”. Y Rojas, que, según insiste, no tiene tiempo y solo se permite como “hobby” la lectura y un poco de baloncesto, todavía no lo ha probado. Pero uno de sus alumnos de la Universidad Libre de Berlín, donde enseña —“cuando terminan sus estudios me los arrebatan las empresas”, presume—, es incluso capaz de conducir haciendo zigzag.
Aunque más que los coches, la aplicación del brain driver a la que aspira Rojas es a su adaptación a prótesis, “para que quienes han perdido una pierna o un brazo puedan controlar sus extremidades artificiales con la mente”. Ya hay algunos prototipos, pero todavía “requieren más investigación”.
Raúl Rojas, invitado por Línea Directa, que hoy presenta su Fundación de Seguridad Vial, se dedicó a la fabricación de robots hasta que su empeño en participar en “una carrera de autos robóticos” en Estados Unidos en 2007 —Rojas es dos veces campeón mundial y tres veces campeón europeo de torneos de fútbol robótico— le sumergió en el mundo del automóvil. “Llegamos a la semifinal y cuando regresamos a Berlín, continuamos desarrollando el coche autónomo”, un vehículo que conduce por sí solo y que ya circula en pruebas por las calles de Berlín. Rojas lo define como “un taxi en el que el taxista es un ordenador”.
En 2007, ningún fabricante confiaba en la creación de coches autónomos, porque creían “que a la gente le gusta conducir”. “Pero yo creo que cuando te toca la lotería lo primero que haces es contratar a un chofer”, ríe. Y tiene claro que el futuro discurre hacia estos automóviles. “En carretera pueden entrar en funcionamiento antes de 2020”, augura. Y no solo se ganará en comodidad, también en seguridad, porque los robots, según dice convencido, evitan más accidentes que los humanos.


viernes, 28 de marzo de 2014

Siéntate bien

Lumo crea sensores para corregir la postura corporal

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Colocación del sensor Lumo Lift.
Horas y horas sentado frente al ordenador hicieron que la espalda de Andrew Chang se resintiera. Este ingeniero tuvo que ir a clases de reeducación de postura para aprender a sentarse de la manera correcta. También le sirvió de inspiración para crear, junto a su esposa, Monisha Perkash, una sensor que indique cuándo se está perdiendo la posición correcta.
Hace año y medio decidieron crear un aparato que ayudase a mantenerse erguido en el puesto de trabajo. Usaron Kickstarter para mostrar un prototipo de cinturón, LumoBack, que avisaba cuando se perdía la posición correct
“Lo malo es recordar la postura durante tanto tiempo”, matiza, “nuestros cuerpos no están hechos para pasar tantas horas sentados, para ser sedentarios”. Perkash sostiene que después del resfriado común es el segundo motivo por el que más se va al médico en EEUU. Entre los beneficios de una forma correcta de estar en el trabajo está la estética, una mejor digestión, así como circulación sanguínea.
Tras el éxito del primer modelo decidieron hacer algo más sofisticado, pero directamente desde su web. “Kickstarter nos vino muy bien para darnos a conocer y sondear el mercado, pero terminas por perder el control de la marca y la relación con los clientes es a través de su plataforma”, explica.
Monisha Perkash, consejera delegada de Lumo.
Lift, la segunda versión es más avanzado, es un clip que se pone en la ropa a través de un imán en la parte posterior. El precio se reduce, de 149 a 79 dólares para los primeros compradores, después serán 99. Ya suman más de 16.000 unidades en producción que llegarán al mercado en verano según esta pequeña empresa de 16 empleados con sede en Palo Alto (California).
“Queríamos estar en la intersección entre la moda y la tecnología, pero, sobre todo, atender la demanda de los que nos pedían que también hiciéramos seguimiento de la parte superior del tronco, especialmente en los hombros”, expone.
Cuando Lift percibe que el usuario no tiene la postura adecuada, vibra a modo de recordatorio. Entre los datos que analiza y procesa están los pasos que se dan al día, la distancia recorrida y las calorías consumidas en una aplicación que funciona tanto para iPhone como para Android.
En opinión de Perkash, consejera delegada de la firma el mundo de los dispositivos para vestir está todavía en sus primeros balbuceos: “No hay límites. Se pueden incluir sensores y conectarlos a Internet en casi cualquier prensa: zapatos, camisas, anillos… Lo importante es que midan con acierto. La gran oportunidad no está solo en los datos, sino en qué hacemos con ellos. A medida que la industria avance se pondrá el foco en cuidar el diseño, en hacerlo más atractivo ”.

El dueño de Ray-Ban diseñará y venderá las Google Glass

La italiana Luxottica confía en poder tener los primeros modelos en el mercado en 2015

Anuncia que incorporará la nueva tecnología en en sus principales marcas, como Oakley


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Un empleado de Google muestra las gadas interactivas. / ANGEL NAVARRETE (BLOOMBERG)

¿Quién dijo que la tecnología estaba reñida con la moda? La italiana Luxottica, líder en el mundo de la óptica y propietaria de marcas tan populares como Ray-Ban u Oakley, ha llegado a un acuerdo para diseñar, desarrollar y distribuir las nuevas Google Glass, según ha anunciado la empresa en un comunicado. El acuerdo supone abrir a un mercado más amplio las gafas interactivas del gigante de Mountain View, así como invita a pensar en que el dispositivo tendrá un diseño menos arcaico y ortopédico que los prototipos conocidos hasta la fecha.
La alianza supone la unión de dos líderes en sus respectivos mercados y concluye un periodo de 10 meses de contactos preliminares. Precisamente, hace unas semanas que Google anunciaba que pondría a la venta junto a sus gafas interactivas cristales graduados, lo que entra de lleno en el terreno de la firma italiana.
Para Luxottica, que lleva 20 años como número uno de ventas, supone también una baza clave para garantizarse que seguirá al frente del sector durante otros 20 años. "Con esta relación estratégica, Luxottica y Google, que están marcando el ritmo de sus respectivos sectores, unirán los desarrolladores de alta tecnología con los diseñadores de moda y los profesionales de gafas", ha destacado Andrea Guerra, consejero delegado de Luxottica, empresa que cotiza en Milán y Wall Street. El acuerdo, ha añadido, "es la plataforma ideal para el desarrollo de la industria y responder a las necesidades cambiantes de nuestros clientes a escala mundial", ha añadido.
La nueva colección Titanio de Google Glass. / PROMOCIONAL
La clave de las Google Glass es que incorporan una pequeña pantalla del tamaño de un sello en la lente que permite grabar vídeo, hacer fotografías, acceder al correo electrónico o consultar información en internet gracias en conexión con el móvil. El fabricante italiano no ha dado detalles sobre las condiciones financieras del acuerdo, aunque sí ha avanzado que espera poder empezar a comercializarlas en 2015. Así, ha asegurado que pondrá su amplia red de puntos ve venta a disposición de Google, algo muy preciado por la dirección de Mountain View. "Luxottica sabe cómo construir, distribuir y vender productos geniales que los clientes quieren", ha asegurado Guerra.
El ejecutivo también ha garantizado que incorporará la nueva tecnología a sus principales marcas empezando por Ray Ban y Oakley. A este respecto, Oakley, muy popular entre los deportistas, se ha destacado en los últimos años por apostar con fuerza por la tecnología. Fruto de ello, ha llegado a poner a la venta unas gafas con música y auriculares —que no tuvieron mucho éxito, por cierto— y ha desarrollado unas pantallas para esquí con dispositivo GPS e instrumentos de navegación.
Las Google Glass, que actualmente solo son un prototipo, tienen un precio prohibitivo de 1.500 (1.088 euros) o 1.725 dólares (1.250 euros) con lentes graduadas y no están disponibles para el público en general. Para llegar a un producto más accesible, "las dos compañías formarán un equipo de expertos dedicada al diseño, desarrollo de productos e ingeniería vinculada a las lentes". Su objetivo, ha continuado Guerra es "combinar la moda y el estilo de vida actual con la innovación tecnológica", un reto extensible a todo el elenco de complementos portables que no han sabido solucionar los grandes fabricantes con sus relojes.
Las gafas de Google, de hecho, no solo han recibido críticas por supuestamente poner en riesgo la privacidad de las personas o ser un elemento de evasión de la realidad. También su diseño ha sido objeto del reproche con sus monturas al aire pasadas de moda y la visibilidad del dispositivo que incorporan en el frontal. Conscientes de ello, la compañía estadounidense presentó en enero la colección Titanio, más acorde con las líneas redondas y con monturas de pasta que dominan actualmente el sector.
En la Bolsa, el anuncio del acuerdo ha sido recibido con una importante subida cercana al 4% de la Luxottica, que en 2013 obtuvo unas ventas de 7.312 millones de euros. Google, por su parte, se ha dejado un 0,18%. Sus ingresos de 2013 se elevaron a 44.138 millones de euros.