Mostrando entradas con la etiqueta Fernando García Premanes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fernando García Premanes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de enero de 2015

3D Systems refuerza su portafolio adquiere a fabricante de impresoras 3D botObjects y presenta la nueva CubePro C


3D Systems informa desde el CES en Las Vegas que adquirió botObjects, el fabricante de impresoras 3D con base en el Reino Unido , además la empresa lanzara la CubePro® C, una nueva impresora 3D de escritorio a color con esta tecnología. No se revelaron detalles de la transacción, pero espera que se incluya en sus resultados de 2015. La compañía invita a todos los visitantes de la CES Internacional 2015 a probar su revolucionaria CubePro C por primera vez esta semana en el stand 72225 del Hotel Venetian.




botObjects fue el pionero en impresoras de escritorio 3D que utilizan cabezales de inyección de plástico (PJP) para la impresión 3D a color verdadero, expandiendo de forma significativa las posibilidades de lo que diseñadores, artistas e ingenieros pueden crear, desde prototipos hasta productos terminados. botObjects también inventó un sistema de cartuchos de 5 colores CMYKW, capaz de mezclar colores primarios de impresión sobre la marcha para generar vibrantes combinaciones de colores y gradientes de tr4anscición de color.

La impresora de botObjects ProDesk3D se integrar a la nueva familia de impresoras CubePro C con un precio de $4,990 dólares, es capaz de imprimir layers de hasta 25 micrones con velocidades de deposición de hasta 175 milímetros por segundo usando materiales de impresión durables tales como PLA y ABS con material de soporte PVA.

Martin Warner ha sido nombrado Vice Presidente y Gerente general de botObjects para 3D Systems, la empresa planea atender todas sus ordenes para la nueva ProDesk3D mientras se lleva a cabo la transición a la nueva línea CubePro C que expande de forma substancial su alcance de impresoras de escritorio a nivel global.

domingo, 16 de noviembre de 2014


PRIMER COCHE FABRICADO POR UNA IMPRESORA 3D


La palabra revolución está tan manida por las campañas de publicidad y los gabinetes de comunicación que parece casi poca cosa cuando aparece asociada a una nueva tecnología o producto. Por otro lado, ya prácticamente todo el mundo ha escuchado hablar de las impresoras en 3D; quizá por eso el Strati, el primer coche que ha sido producido casi completamente por una de estas máquinas, ha pasado casi inadvertido en los medios de comunicación generalistas.

El mes pasado, en vivo, durante la celebración del International Manufacturing Technology Show de Chicago –feria internacional de la tecnología de fabricación-, en apenas 44 horas, Local Motors logró construir una unidad de este vehículo con aspecto de 'barchetta' para algunos, atracción de feria para otros, pero que ha hecho sacudirse los cimientos de una industria que desde los años 70 no ha cambiado substancialmente su modelo productivo.
Coche impreso en 3D: un 30% de carbono

La gigantesca impresora de la que salió el chasis y la carrocería, denominada genéricamente BAAM (Big Area Aditive Manufacturing) es al mismo tiempo el último desarrollo de la tecnología deimpresión 3D y el primero de estos dispositivos capaz de fabricar piezas utilizables para este fin.

Hasta que Cincinnati Incorporated desarrolló este artefacto en colaboración con el Laboratorio Nacional de Oak Ridge de EEUU, el mayor objeto realizado en plástico reforzado con fibra de carbono (CFRP) por una de estas máquinas era 10 veces más pequeño.

No solo eso, con una capacidad para ir superponiendo capas y capas de este material –ya curado- a razón de 4 kilogramos la hora, es entre 200 y 500 veces más rápida que una impresora 3D normal. Por ponerte un ejemplo, BMW llevaba desarrollando una década su técnica para crear piezas de CFRP y, cuando decidió emplear este material para su serie de vehículos eléctricos, solo tuvo que invertir unos miles de millones de euros extra en industrializar todo el proceso para hacer vehículos en serie.



Por ahora, por supuesto, el acabado del Strati no se puede comparar al del BMW i3, pero en su producción se utiliza menos energía y, sobre todo, prácticamente no hay que reciclar materia prima alguna porque no se producen desechos. Y que no se enfaden los señores de BMW, porque está claro que tampoco el vehículo en sí se puede comparar. De hecho, en esta primera unidad, que ha podido probar en exclusiva uno de nuestros compañeros de la edición alemana de AUTO BILD, todo tiene un aspecto un tanto cutre. El plástico duro color negro mate se ve como el cartón bajo el sol de Arizona, el acceso a las plazas no es fácil al no haber puertas y, cuando entras, tampoco es que se vaya cómodo, ya que esta unidad no dispone de los dos bacquets rojos que puede llevar como asientos.

Eso sí, el Strati resulta increíblemente sólido y estable gracias a un centro de gravedad tan bajo como el del Ferrari LaFerrari. Con el motor eléctrico de 59 CV, las baterías y bastantes más componentes en común con el Renault Twizy que se fabrica en Valladolid, este coche impreso en 3D que pesa alrededor de 1.000 kg no ofrece, precisamente, el comportamiento de un deportivo.




Alcanza los 100 km/h raspado, pero es divertido, sobre todo si sabes que ha salido de unaimpresora XXXL. Pero lo mejor de todo, al menos para Local Motors, es que la inversión ha sido XXXS para el resultado obtenido: solo un millón de euros para crear el software en colaboración con Siemens.

Por supuesto, a todo esto hay que añadirle unos cuantos miles de horas de trabajo, pero si la BAAM fuera capaz de hacer un coche cada 4 minutos –y con un poco más de resolución- en lugar de necesitar 44 horas... tiembla industria del motor.

Esta revolución, en todo caso, ya está en marcha: a lo largo de 2015 esperan tenerlo listo para pasar las exigentes pruebas de coche obligatorias para poder comercializarlo en EEUU. ¿Su precio? En Local Motors asegura que lo van a vender por en torno a 14.300 euros y, siempre, después de que haya sido encargado y pagado por su comprador. El plazo de entrega será menor de una semana: esto sí es producir just-in-time...

lunes, 27 de octubre de 2014


La cuarta revolución industrial llega desde Alemania





Clic, semillas de amaranto. Clic, dos de nueces. Clic, plátano. Clic, tres de chocolate. El usuario entra en la empresa online Mymuesli, y, con solo 18 ingredientes, puede combinar su muesli hasta de 566 mil millones maneras distintas. El pedido se imprime en la fábrica y el propio producto va pidiendo a cada expendedora de comida cosas distintas. "Va de Internet al paquete de manera personalizada". Esta fábrica inteligente es para Wolfgang Wahlster (Saarbrücken, 1953), asesor científico de la canciller alemana Angela Merkel y director del Centro de investigación alemán de inteligencia artificial, el ejemplo perfecto de la cuarta revolución industrial que ha ayudado a empujar en su país de origen.

Wahlster se ha acercado este miércoles a Bilbao para ayudar a impulsar en el País Vasco la Industria 4.0, un concepto que el Gobierno vasco ha hecho propio y por el que se ha puesto un objetivo:que la industria vasca vuelva a alcanzar el 25% del PIB. Oyendo con atención, había entre la audiencia trabajadores, directores y científicos venidos de Tecnalia, IK4 oIbermática, tres de los centros vascos de innovación que comienzan a incluir en sus instalacionesimpresoras 3D, aparatos de realidad aumentada, conceptos de Big Datay sistemas ciber-físicos, previamente testados en Alemania.

Los aparatosos ordenadores centrales desaparecen. Ni siquiera hay PCs. En estas factorías futuristas todo queda resumido en un hardware del tamaño de un azucarillo y en miles de sensores —cada uno vale menos de un euro— personalizados para cada tarea y máquina. Si hay fallos, se arreglan automáticamente y, con una simple orden, el producto sabe incluso cómo utilizar el mínimo de CO2. Cada producto inteligente tiene un gemelo digital donde, cual diario, copia sus memorias completas. Cuándo falló, cómo se montó, y lo que hizo cada día. Con este concepto, nace una fábrica de colonias que hace 36.000 perfumes al día, cada uno con un olor distinto y con botellas personalizadas para el cliente, o una fábrica de muebles que, a través de 560 componentes, hace 14 millones de variantes cocinas distintas. El montaje es cadena nunca se repite. Es único cada vez.

Un reflejo de modernidad, o casi un futuro distópico. "Las personas todavía deben ser el foco. Los robots no sustituyen a los trabajadores sino que trabajan junto a ellos", ha asegurado Wahlster: "Tendremos trabajadores más entrenados en la fábrica, ingenieros formados específicamente o gente que maneje exoesqueletos". El uso de lasGoogle glass, por ejemplo, se ha desarrollado para que el trabajador tenga una mayor seguridad a la hora de trabajar. Cuando una de las máquinas se funde, un trabajador se pone las gafas y las lentes señalan en su visor cada uno de los pasos que tiene que tomar para arreglarlo. Qué cable debe cortar o qué tornillo desatornillar. "No hay problemas de lenguaje y colaboran entre ellos".



Wolfgang Wahlster en el Palacio Euskaduna, en Bilbao.

"Desde el primer momento trabajamos con los sindicatos para desarrollar una fábrica inteligente que también se amoldase a sus necesidades", explica. Con ellos acordaron, por ejemplo, que los trabajadores solo serían sustituidos con "un robot de emergencia" cuando alguien cogiera una baja o se fuera de vacaciones. No habrá empleado sustituto, pero tampoco se les despedirá.

Los trabajadores podrán, además, trabajar mucho más allá de su vejez. "El envejecimiento de la sociedad es uno de nuestros problemas. Esto abre la oportunidad una jubilación más tardía", asegura Wahlster, que, además, cree que este nuevo modelo dará respuesta a la falta de trabajadores especializados, la variabilidad de la producción, la personalización masiva o la volatilidad de los mercados. "La empresa inteligente se adapta constantemente. En cada producto, crea un material personalizado".

Todo comenzó con una muestra. El equipo de Wahlster, informático de formación, enseñó a Merkel el keyfinder, un chip de memoria con el que el teléfono móvil encuentra automáticamente las llaves atadas a un llavero de plástico. Lee el producto, lo reconoce y lo encuentra. Igual que el bote de muesli busca el plátano, la nuez y el amaranto y lo mezcla todo según pide el usuario que da a un botón desde la tranquilidad de su hogar. La empresa comenzó hace siete años con tres innovadores, y ya cuenta con 300 empleados.