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miércoles, 21 de mayo de 2014

Una industria que fabrica hegemonía

Un trabajador del grupo industrial ThyssenKrupp AG. / REUTERS
La planta para la fabricación de tuneladoras que Martin Herrenknecht fundó en 1980 en Schwanau, en el suroeste de Alemania, exuda ese amor a la complejidad que tan a menudo ha empujado a los alemanes hacia cotas excelsas en la filosofía, la música, el derecho. Y en la industria. Aquí no hay producción estándar, cada máquina es perfilada según las exigencias específicas del cliente. Llegan a medir 15 metros de diámetro y 300 de largo. Herrenknecht, un ingeniero de 71 años, habla con sobriedad de los excelentes resultados de su empresa, pero se le enciende la mirada cuando se refiere a su tecnología. Al lado de la planta discurre majestuoso y sereno un Rin de tardo verano. En la otra orilla, muy cerca, Francia. Pero esta historia, la historia de Martin Herrenknecht y de su empresa, solo podría haber ocurrido por este lado del río. Es la historia que explica porqué, hoy, en Europa, manda Alemania.
Como tantas compañías alemanas del fabuloso Mittelstand —el segmento de empresas pequeñas y medianas— tiene sede en una anodina localidad de provincia; es de propiedad de una familia; es líder mundial en un nicho de mercado relativamente pequeño; sus productos tienen un grado de desarrollo tecnológico que tiende a desanimar cualquier competidor; y la mayoría de su facturación procede de las exportaciones. Alemania cuenta con toda una constelación de empresas así, que brillan en la sombra de gigantes como Siemens o Volkswagen. Su empuje explica en buena medida que el balance de cuenta corriente con el exterior alemán registre un activo anual por un valor de 240.000 millones de euros. Más que China. ¿Cómo puede ser?

La propia figura del dueño de una empresa que ahora factura 1.000 millones de euros al año y tiene 5.000 empleados sugiere cosas. Herrenknecht llega conduciendo su propio coche; recibe sin corbata; vive sin lujo en una casa grande pero normal, difícil de distinguir de las que la rodean; no tiene inconvenientes en hablar con los obreros y muestra una instintiva prudencia en todo lo que concierne aventuras financieras y apalancamientos desaforados. “El objetivo de todo esto no son los beneficios”, llega a decir. Encarna de alguna suerte el espíritu de un capitalismo renano que se yergue en este momento histórico como una poderosa alternativa al anglosajón y que alimenta la nueva asertividad ideológica de una Alemania cada vez más segura de sí misma.“Hay varios factores específicos del sistema alemán que son consustanciales al éxito de firmas como la nuestra. Las buenas relaciones con unos sindicatos flexibles y el sistema de formación profesional que produce técnicos muy especializados son elementos fundamentales”, opina Herrenknecht. Efectivamente, son dos factores muy locales, dos cuestiones que, de alguna manera, ahondan sus raíces en la Alemania plasmada en el periodo bismarckiano, en la gran crisis de 1873 y que se han mantenido y adaptado en el tiempo incluso a través de las catástrofes del siglo XX. Cuestiones que complican la posibilidad de replicar el modelo en otras sociedades. “En Francia creo que esto no habría sido posible porque es un país demasiado rígido y elitista para ello”, agrega Herrenknecht.
Alexander Herzog-Stein, analista de la fundación Hans-Böckler, cercana a los sindicatos, sostiene que precisamente las negociaciones entre patrones y trabajadores son la clave del actual éxito de las empresas manufactureras alemanas. “Se habla mucho de las reformas de Schröder, que, entre otras cosas, aumentaron la flexibilidad externa (los despidos); pero, en realidad, la flexibilidad interna (negociaciones de convenios) ha tenido un peso decisivo”, dice.Pelo largo, mirada franca, Hartmut Kaiser explica que aquí nunca hubo una huelga. “Aquí hablamos, negociamos y las cosas se resuelven”, dice Kaiser, que es el presidente del comité de los trabajadores. Impresiona oírle decir que, incluso si la empresa va bien, la moderación salarial sigue siendo la mejor opción, para mantener la competitividad. Un obrero cobra unos 2.500 euros brutos al mes.
Alemania tiene un activo de 240.000 millones anuales en el balance exterior
El PIB alemán cayó en 2009 un 5%, más que el español. El paro no se resintió. “Creo que las empresas aprendieron de la crisis de 2001-05, cuando echaron muchos trabajadores, y se dieron cuenta de que se quedaron muy descapitalizadas en el factor humano cuando llegó la recuperación”, comenta Herzog-Stein. “Hay que proteger y retener la mano de obra cualificada”, considera Herrenknecht, y una vez más sorprende notar la cercanía de posturas entre patrón y sindicatos, una coincidentia oppositorum que sugiere que la sociedad alemana ha llegado a un consenso bastante sólido.
No siempre fue así. En 1997, el entonces presidente Roman Herzog habló abiertamente de la “pérdida de dinamismo económico, del torpor de la sociedad, de una increíble depresión mental”. Pero el viento ha cambiado.
Como muchas otras empresas alemanas del sector de producción de maquinaria, cada vez más vende servicios junto a sus productos. La complejidad de sus máquinas aconseja a sus clientes contratar paquetes de soporte técnico. Esto representa ya un 30% de la cifra de negocio, que además se está abriendo al sector minero.El 95% de la facturación de Herrenknecht procede de exportaciones. Controla más de la mitad de su mercado y no tiene competidores que puedan, como él, cubrir toda la gama. Sus máquinas cavan túneles en todo el mundo. Por ejemplo, en la M-30 de Madrid. Hubo un momento en que la empresa tuvo 30 maquinas trabajando en España a la vez. Pero, ahora, solo tienen una. La hoja de planificación en la sala de ingenieros ilustra claramente los nuevos mercados: prácticamente toda ella está copada por contratos en Asia. Herrenknecht empezó a sembrar en China ya a principios de los noventa y ahora tiene plantas ahí, pero retiene los elementos clave de la producción y know-how en Alemania.
La empresa de Herrenknecht es líder mundial en tuneladoras
“Está claro que la industria en Europa podrá resistir a la competencia solo si alcanza la excelencia”, dice Herrenknecht. Él lo ha conseguido. Su logro, junto a los de muchos otros emprendedores alemanes como él —en un país cuyos sectores de servicios y financiero no destacan—, es el músculo que crea la fuerza de la que dispone Angela Merkel en la escena europea.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Medicina regenerativa: impresión de órganos en 3D

Los avances de las ciencias médicas en la era moderna son vertiginosos y no dejan de impresionarnos. En este sentido, una de las últimas tecnologías que está en pleno auge es la llamada biorreprografía o impresión de órganos en 3D, una alternativa de la medicina regenerativa con amplias pretensiones que nos dejan sin aliento y que está en el vórtice del debate internacional. Sobre esta técnica y su impacto futuro te hablaremos en este artículo.



¿Qué es la biorreprografía en 3D?



Esta revolucionaria tecnología consiste en la capacidad de, empleando unas impresoras de última generación, reproducir partes del cuerpo humano en tres dimensiones que sirvan para sustituir determinadas zonas dañadas por accidentes, enfermedades u otras causas.
Al principio, el uso de esta tecnología se empleó para desarrollar prótesis sólidas a base de plásticos, titanio y otros materiales, con el objetivo de sustituir partes sólidas de los huesos aprovechando su capacidad para diseñar piezas a la medida del paciente.
Pero ahora la ciencia busca ir más allá, el objetivo es fabricar piezas vivas a base de células del propio paciente, de manera que sean capaces de integrarse en el cuerpo sin ser considerada por este como un agente extraño. En este sentido, el reto mayor consiste en la reproducción de órganos completos, con toda la capacidad funcional del mismo.

Antecedentes prometedores


En mayo del año pasado, unos investigadores de la Universidad de Michigan lograron salvar la vida de un bebé gracias a una pieza de tráquea biocompatible que fue fabricada por una impresora 3D. Esta pieza, realizada con un material biológico biodegradable, sustituyó a la medida el segmento de la tráquea afectado durante el tiempo necesario para que la misma madure y recupere su funcionalidad.
En febrero de este año, un equipo de la Universidad de Cornell anunció la creación de un prototipo de pabellón auditivo artificial que fue rellenado de colágeno, creando así el soporte para la posterior colonización por células de cartílago, las cuales van sustituyendo el colágeno hasta que la oreja esté lista para ser insertada en el paciente y recubierta de piel.
En abril de este año, por su parte, la empresa Organovo, una de las que más han avanzado en este campo, anunció la creación de tejido hepático y la recreación de minihígados, lo cual es un gran paso de avance teniendo en cuenta que combinó distintos tipos celulares, como hepatocitos, células estrelladas del hígado y de las paredes de los vasos sanguíneos. El tejido impreso tenía incluso la capacidad para producir proteínas como la albúmina, una función vital del hígado, además de presentar cierta capacidad de desarrollar una microred de vasos sanguíneos, un aspecto clave si se pretende reproducir grandes órganos.

Pasos necesarios para reproducir órganos



Según los expertos, la elaboración de órganos íntegros debe pasar por unas cuatro fases de dificultad creciente y que constituyen verdaderos retos:
Primero, debemos ser capaces de imprimir células y que estas se unan formando estructuras laminares (por ejemplo la piel). En segundo lugar, debemos lograr la formación de formas tubulares en las que al menos se empleen dos tipos celulares diferentes. Luego el reto sería obtener órganos con formas huecas, como la vejiga o el estómago.
El último paso sería conseguir estructuras sólidas integradas por muchas células diferentes y complejas, como un hígado o incluso un corazón, órgano muy complejo porque además de tener células con capacidad de contraerse rítmicamente, tiene válvulas con un material distinto a las células cardíacas.

Esperanza real para la medicina regenerativa


Aunque muchos de estos pasos están aún por realizarse y se espera que no sea hasta dentro de unos 30 años cuando esta opción terapéutica esté realmente desarrollada, lo cierto es que es altamente prometedora y permitiría acabar con la escasez de órganos para trasplantes y con los temidos rechazos que la tecnología actual puede provocar, de ahí la lógica euforia que esta novedosa tecnología de última generación está generando en la comunidad médica de todo el mundo.

lunes, 28 de abril de 2014

Hombre fabrica armas de fuego en impresora 3D en EE.UU.

Como muchos estadounidenses, Travis Lerol ha sido propietario de numerosas armas de fuego en su vida, pero su "Liberator", una pistola de un sólo tiro es única: la ha construido él mismo en su garaje, con una impresora 3D.


La Liberator es una polémica pistola fabricada a partir de una impresora 3D.

Aunque "sólo he podido disparar una vez, de las 200 que intenté", suspira este ingeniero de 31 años, entrevistado por la AFP en su casa de Hanover, cerca de Baltimore, en el este de Estados Unidos.


El mecanismo de disparo, una especie de cabeza de alfiler, "parece poco fiable y he escuchado que otra gente que imprimió (Liberators) ha tenido también problemas", añadió Lerol.


"Es más un proyecto divertido que una arma práctica para mi. Tengo mejores. No va a sustituir a ninguna... Es un proyecto divertido con algo de desafío".


Con un ligero parecido a su homónimo -armas lanzadas con paracaídas por los estadounidenses a la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial- la Liberator tiene un calibre de .380, es de plástico, y es la primera arma de fuego que se puede fabricar a través de una impresora 3D.


Su guía de fabricación ha sido descargada 100.000 veces en pasado mayo de la página de Defense Distributed, una asociación que milita para la fabricación de este tipo de armas utilizando tecnología 3D.


El departamento de Estado que controla la licencia y exportación de armas a través de un servicio especializado, el "Directorate of Defense Trade Controls", suprimió la página. Pero las primeras descargas se extendieron rápidamente y fueron republicadas por la red.


"Creo que la guía fue descargada al menos un millón de veces", estima Cody Wilson, estudiante de Derecho de la Universidad de Texas que creó Defense Distributed, en un correo a la AFP.


Pero como afirma Lerol, uno de los pocos que admiten públicamente que ha fabricado la pistola, "muchos aún no la han imprimido".


En Nueva York y California se interpusieron recursos judiciales para prohibir las armas en 3D y se sometieron a la comisión judicial de la Cámara de Representantes proyectos de ley sobre "armas indetectables".


"Desde el punto de vista puramente constitucional es una afrenta a la igualdad ante la ley, porque la producción de armas individuales es legal en Estados Unidos", asegura Wilson.


Las armas de fuego son fuente de polémica en el país, especialmente tras la masacre ocurrida en diciembre pasado en la escuela Sandy Hook en Newtown (Connecticut, nordeste) que dejó 20 niños y seis adultos muertos.

En un país donde se cuentan casi tantas armas (300 millones estimadas) como habitantes (315 millones) y donde las armas son responsables de más de 30.000 muertes al año, el derecho a la "tenencia de armas" está inscrito en la Constitución.

"Las armas pueden ser fabricadas por personas que no cuentan con licencia para hacerlo, mientras éstas no se pongan en venta o distribución", afirma la agencia federal ATF (Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives) en su página de internet.

De hecho, desde hace tiempo, los amateurs organizan "fiestas" para montar armas, como el fusil de asalto AK-47, a partir de piezas compradas en la web.

Lerol, que practica tiro libre, ya ha fabricado dos Liberators con una impresora 3D valorada en 1.300 dólares. Aunque no es lo único que ha fabricado. También creó una tetera china, un zapato con suela de goma plana, piezas de ajedrez y partes de un fusil.

Sus amigos le miraron raro el día que llevó su Liberator al club de tiro, pero no le importa, "la gente tiene a menudo miedo de las novedades tecnológicas. No comprenden y se preocupan por las consecuencias" especialmente terroristas, afirma.

"Esta arma no es verdaderamente indetectable" en los aeropuertos, asegura. "Y no la voy a utilizar para maleantes. Hay otras armas mucho mejores disponibles".