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viernes, 25 de abril de 2014

Materiales vivos: nanopartículas y células de Escherichia coli


Tienen capacidades biológicas y la funcionalidad de algunos materiales inertes

Ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han utilizado células bacterianas para fabricar unos biofilms o biopelículas que pueden combinarse con materiales no vivos, como nanopartículas de oro o puntos cuánticos. Estos biofilms combinan, por tanto, las ventajas de las células vivas con funciones tales como la producción de electricidad o la emisión de luz. Algún día podrían usarse en el desarrollo de células solares más complejas, materiales de autocuración o sensores para diagnósticos, entre otras aplicaciones.

Reproducción artística de las fibras bacterianas que atrapan nanopartículas 
de oro para formar las biopelículas con funciones biológicas 
y de los materiales inertes.
Imagen: Yan Liang. Fuente: MIT.

Ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han utilizado células bacterianas para fabricar unos biofilms o biopelículas (ecosistemas microbianos organizados) que pueden incorporar materiales no vivos, como nanopartículas de oro o puntos cuánticos.

Estos biofilms combinarían las ventajas de las células vivas -que responden a su entorno o producen moléculas biológicas- con las ventajas de los materiales inertes, con funciones tales como la producción de electricidad o la emisión de luz, informa el MIT en un comunicado.

Los materiales resultantes de esta combinación tendrían, por tanto, las capacidades de las células pero la funcionalidad de algunos materiales inertes. Algún día podrían usarse en el desarrollo de células solares más complejas, materiales de autocuración o sensores para diagnósticos, entre otras aplicaciones.

Aprovechando una producción de la E. coli

Los investigadores del MIT trabajaron en su investigación con una bacteria concreta, la Escherichia coli‎, porque ésta produce, de manera natural, biopelículas que contienen unas fibras rizadas (“curly”), a su vez formadas por proteínas amiloides que ayudan a la E. coli a adherirse a superficies.

Cada una de esas fibras rizadas está compuesta por una cadena de repeticiones de subunidades de proteínas idénticas, conocida como csgA. Esta cadena puede ser modificada mediante la adición de fragmentos de unas proteínas llamadas péptidos. Y estos péptidos, por su parte, pueden capturar materiales no vivientes, como nanopartículas de oro. Así se pueden incorporar estos elementos inertes a los biofilms.

Lo que hicieron los investigadores fue programar las células de la E. coli para que éstas produjeran diferentes tipos de fibras curly bajo ciertas condiciones. Así consiguieron controlar las propiedades de las biopelículas y crear nanocables de oro con ellas. Asimismo, lograron generar biopelículas salpicadas de puntos cuánticos o diminutos cristales con propiedades cuánticas.

Por último, manipularon las células para que éstas pudieran comunicarse entre sí, y modificar la composición de la biopelícula en el tiempo.

Cómo se hizo

El equipo del MIT siguió los siguientes pasos en su trabajo: En primer lugar, deshabilitó la capacidad natural de las células bacterianas de producir la csgA, y la remplazó con un circuito de ingeniería genética que produce la csgA sólo bajo ciertas condiciones, en concreto, sólo cuando en su entorno hay una molécula inductora presente: la Acil-Homoserin-Lactonas o AHL.

Esta manipulación celular permitió a los investigadores controlar la producción de la fibra curli, mediante ajustes en la cantidad de AHL en su entorno. Cuando la AHL estaba presente, las células segregaban csgA y formaban fibras que se unían al biofilm, recubriendo la superficie en la que las bacterias estaban creciendo.

A continuación, los investigadores diseñaron células de E. colique producían cadenas csgA etiquetadas o señalizadas con péptidos compuestos por la unión de aminoácidos del grupo histidina, pero sólo cuando una molécula llamada ATC estaba presente.

El resultado fue el siguiente: ahora los científicos pueden cultivar los dos tipos de células modificadas por ingeniería juntas en una colonia, lo que les permite controlar la composición del material de la biopelícula simplemente variando la presencia o las cantidades ambientales de las moléculas AHL y ATC.

Si ambas moléculas están presentes, la biopelícula resultante contiene una mezcla de fibras rizadas señalizadas y sin señalizar. Si se añaden a la biopelícula nanopartículas de oro, las “etiquetas” de histidina se agarran a ellas, creando filas de nanocables de oro y una red conductora de electricidad.

Los investigadores también han demostrado que las células pueden coordinarse entre sí para controlar la composición de las biopelículas. Para inducir esta coordinación, han diseñado células que producen csgA sin señalizar y AHL, que a su vez estimula a otras células para comenzar a producir CsgA señalizada con histidina.

Esto ha demostrado que, efectivamente, “se pueden desarrollar células que se comuniquen entre sí y que cambien la composición de la materia a través del tiempo", explican.

Adición de puntos cuánticos

Para añadir puntos cuánticos a las fibras rizadas, los investigadores diseñaron células señalizadas con un péptido diferente, el SpyTag, que se une a puntos cuánticos recubiertos con SpyCatcher, una proteína que se vincula naturalmente al SpyTag.

Los puntos cuánticos son nanoestructuras que confinan el movimiento de los electrones, y ya se usan en optoelectrónica para fabricar diodos láser emisores de luz más eficientes; en biomedicina para obtener imágenes de mucho contraste o en paneles solares experimentales. Poder organizarlos a voluntad en una biopelícula abre un campo de posibilidades para su aplicación más eficiente.

Los investigadores están interesados ahora en el recubrimiento de los biofilms con enzimas que catalicen la descomposición de la celulosa, algo que podría ser útil para la conversión de residuos agrícolas en biocombustibles. Otras aplicaciones potenciales incluyen dispositivos de diagnóstico y estructuras o “andamios” para la producción de tejidos en su interior, que es a lo que se dedica específicamente la ingeniería de tejidos.



viernes, 4 de abril de 2014

Nuevo Método para Fabricar Grafeno a Gran Escala de Samsung



Samsung, en colaboración con la Universidad Sungkyunkwan de Seúl, acaba de anunciar lo que asegura ser un nuevo método para fabricar y comercializar grafeno a gran esacala. Sus investigadores han conseguido crear capas de grafeno lo suficientemente grandes y estables como para integrarlas en semiconductores. Un avance, aseguran, nunca conseguido hasta ahora.

El grafeno posee unas cualidades que no existen en otro material: conduce la electricidad mucho mejor que el cobre, es entre 100 y 300 veces más resistente que el acero y además es muy flexible. Es supuestamente el material del futuro para crear equipos flexibles y duraderos. Sin embargo, pese a las promesas, nadie hasta ahora ha logrado todavía utilizarlo para fabricar nuevos productos a gran escala. 

El problema hasta ahora ha sido que los métodos para sintetizar partículas de grafeno en componentes electrónicos no han funcionado. El material perdía sus propiedades eléctricas y mecánicas. Investigadores del Samsung Advanced Institute of Technology (SAIT) y la Universidad Sungkyunkwan aseguran ahora haber dado con un nuevo método de síntesis del grafeno con el que pueden fabricar cristales de una pieza de este material capaces de integrarse en semiconductores. En otras palabras: han dado por fin con la forma de fabricarlo a gran escala y utilizarlo de forma estable en electrónica.
Samsung no ha ofrecido más detalles sobre el avance, implicaciones o cuando creen que se podría aplicar a equipos electrónicos, pero los resultados de la investigación se publican hoy en la revista Science, lo cual da cierta esperanza de su validez. De confirmarse, se trataría de un gran avance a nivel de laboratorio, pero pasará aún mucho tiempo hasta que llevemos móviles flexibles de grafeno en el bolsillo, si es que alguna llega a ocurrir.

lunes, 24 de marzo de 2014

La Fundación CIM une el producción y gestión en las empresas


La Fundació CIM-UPC de la Universitat Politècnica de Catalunya. BarcelonaTech (UPC), entidad sin ánimo de lucro y que tiene como misión institucional conectar la universidad con el tejido industrial y social a través de la ingeniería, ha creado una nueva innovadora área de negocio, que ha denominado ‘Deploying Smart Factories’ (DSF).

El propósito es fortalecer el nexo entre dos mundos, el de producción y gestión, en el quehacer diario de la Industria. Es más, el mundo de la automatización de fábrica con el mundo de la informática corporativa han sido dos ámbitos separados. En el siglo XXI, con la revolución del mundo IP y el mundo web, la realidad ha superado la historia y, sobretodo, en la planta de producción ya no existe ninguna frontera. Donde más se ha avanzado y divulgado la transferencia de información entre dispositivo y gestión es en el campo de las Smartcities.

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Desde el Centro Tecnológico Fundació Centre CIM se ha detectado la necesidad que tiene la industria de disponer de la información de su proceso productivo y controlar así los parámetros clave de producción y productividad –trazabilidad, eficiencia productiva, órdenes de fabricación, gestión energética… de forma inmediata y sin errores–, por lo que ha decidido ponerle solución con los servicios de su nueva área DSF. Todo ello gracias tanto al desarrollo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) como a los accesos a la información desde cualquier punto y cualquier plataforma y a la introducción del OpenHardware.

Por ello, en la Fundació CIM se ha querido definir el aprovechamiento de estas nuevas TIC para el desarrollo de dispositivos de conexión de la información de la producción o de campo directamente a (con) los sistemas integrados de la empresa (sea MES o ERP), creando el término SmartFactory para referirse a ello.

Las áreas de trabajo del nuevo equipo DSF se estructuran desde el punto de vista de las necesidades detectadas en el entorno industrial, con el que la Fundación está plenamente implicada en sus actividades de servicios tecnológicos avanzados, investigación aplicada a medida, y formación en automatización, además de robótica y gestión de la producción. Así, se ha dedicado un área a los sistemas de control basados en autómatas programables, que son la primera línea de las plantas productivas en cuanto a control y actuación.

Más arriba en la pirámide se encuentran las actividades centradas en los sistemas de información corporativa, en la que se refiere a cómo hacer más eficiente la empresa gestionando bien la información que se recoge. No en vano esta entidad constituye un centro CIM, Computer Integrated Manufacturing. Hay mucha competitividad que ganar integrando la información que el mundo digital genera en los entornos productivos.

Por último, existe todo un campo a recorrer en cuanto a desarrollo de nuevos dispositivos, pues aunque existen muchos equipos comerciales que conviene conocer e integrar, también es cierto que hay nuevas necesidades que demandan nuevos productos. Este es un campo muy atractivo para la Fundación CIM, que ya tiene una gran experiencia como facilitadora de la generación de nuevos productos en el entorno industrial usando los equipamientos de su Planta Piloto.