La tecnología de las impresoras
3D se ha abierto camino a pasos agigantados en ámbitos como el de la medicina,
el arte o el ocio. Esta variedad de posibilidades se debe, en parte, a la
capacidad que tiene dicha tecnología de utilizar diferentes materiales a la
hora de realizar las impresiones.
A día de hoy, las novedades que
aporta este invento se amplían con la apertura del primer restaurante que
ofrece comida “fabricada” con impresoras 3D.
La empresa holandesa Byflow lanzó
hace unos meses su impresora Focus 3D, capaz de imprimir múltiples materiales,
entre ellos comida. Este desarrollo les permitió crear Food Ink el primer restaurante de comida
impresa en 3D que ha anunciado su gira mundial.

Se trata de un nuevo concepto de
restaurante deambulante o “pop-up” que dará la vuelta al mundo. Después de su
éxito el pasado abril en Países Bajos, ahora Londres ofrece a sus clientes esta
increíble experiencia a pesar de que no todo el mundo se lo puede permitir, ya
que su precio ronda las 225 libras. Próximamente, Food Ink hará una gira
mundial pasando por lugares como Berlín, París, Barcelona, Tokio o Sidney.