El modelo CIM llega a la agricultura
El proyecto AGRISME II aplica la lógica de la Fabricación Integrada para digitalizar a las PYMES agrícolas.
En el contexto de la Industria 4.0 y la Fabricación Integrada por Ordenador (CIM), solemos centrarnos en entornos controlados donde máquinas y software dialogan para optimizar la producción. Pero, ¿qué ocurre cuando la "línea de producción" es un huerto de cítricos y las variables no son solo mecánicas, sino biológicas y climáticas?
La respuesta llega con proyectos como AGRISME II, liderado por AINIA junto a Anecoop y Revacitrus. Esta iniciativa ha demostrado que la integración de sistemas (el corazón del concepto CIM) es la clave para que las pequeñas y medianas empresas agrícolas (PYMES) sean cada vez más competitivas.
Uno de los grandes obstáculos del CIM tradicionalmente ha sido conectar "islas de automatización". En la agricultura pasa lo mismo: el agricultor tiene datos del clima por un lado, facturas por otro y su intuición visual por otro. AGRISME II ataca este problema validando un flujo de trabajo end-to-end (de principio a fin). El objetivo no es solo capturar datos, sino integrarlos en una única plataforma que sirva como el "cerebro" de la explotación, democratizando la agricultura de precisión para quienes no pueden costear grandes infraestructuras.
El proyecto se basa en la forma de actuación de los sensores en una planta industrial:
Teledetección y Drones Multiespectrales: Vuelos mensuales generan mapas de vigor y salud de los cultivos.
Imágenes Satelitales: Aportan datos históricos y continuidad, utilizando recursos de libre acceso para reducir costes.
El "Ojo" del Sistema (Visión Artificial Móvil): Quizás el cambio más innovador. Con un simple vídeo grabado con un móvil, el sistema estima automáticamente el número y calibre de los frutos. Esto equivale a los sistemas de visión artificial que realizan control de calidad en una cinta transportadora, pero aplicado directamente en el árbol.
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